Artículo publicado en el número 2 (año 2021) de la revista «La administración práctica: enciclopedia de administración municipal», por Miquel Fortuny y Silvia Subirana de la Cruz.

Resumen

El compliance es la adopción e implementación por parte de una organización, de un conjunto de políticas, procedimientos y controles internos, dirigidos a prevenir el riesgo de imposición de sanciones, y demás perjuicios (reputacionales, consecuencias legales y económicas) asociados al incumplimiento de la normativa aplicable a sus actividades.

La ética y la integridad es el sustrato fundamental para el compliance, cuyo objetivo primordial es garantizar que la organización programa, organiza, dirige y ejecuta sus procesos y actividades velando por el cumplimiento de la legalidad. A través del compliance una organización diseña y ejecuta procesos de diligencia debida, en aras a minimizar el riesgo de incumplimiento de la legalidad.

La implementación de programas de compliance en el Sector Público como mecanismo preventivo, conlleva el análisis y evaluación de los procesos, estableciendo medidas de control que permitan asegurar el cumplimiento normativo en los diferentes ámbitos de actividad.

La contratación pública constituye el ámbito de actividad principal de los entes públicos a partir de la cual implantar programas de cumplimiento normativo, con el propósito de garantizar la correcta toma de decisiones y eficiente gestión de recursos públicos como mecanismo de lucha contra el fraude y la corrupción.

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